Por: El Marqués
Al gobernador Manolo Jiménez le preguntaron en la Ciudad de México por el pleito entre “Alito” Moreno y Gerardo Fernández Noroña. Primero fijó su postura institucional: la violencia no se justifica y se debe privilegiar el diálogo. Pero enseguida no se resistió a dar su opinión personal: Noroña “se lo tenía bien merecido”, por haberse pasado su gestión como presidente de la Mesa Directiva provocando a la oposición.
La reacción del gritón de Morena fue tan predecible como chillona: acusó a Manolo de irresponsable, y Diego del Bosque —que nunca ha ganado una elección y quién sabe qué haya traído en la cabeza— aprovechó de oportunista para meter cuchara en un pleito que le queda grande.
El cierre lo firmó el propio gobernador con una frase que ya le dio la vuelta a las redes: “Ahora dilo sin llorar”. Y ahí quedó: un gobernador sereno, y del otro lado, dos morenistas exhibidos… por ardidos.
DMC