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El refugio creado por una familia rescata a felinos en situación de calle, en condiciones precarias, para curarlos y darles una mejor vida.
Piedras Negras

Michi Landia: amor por los gatos ante el maltrato y la indiferencia

El refugio creado por una familia rescata a felinos en situación de calle, en condiciones precarias, para curarlos y darles una mejor vida.

Foto de perfil de Orquídea López Allec
Autor: Orquídea López Allec
24 de enero de 2026 a las 20:09 · 361 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila.- Mientras el abandono y el maltrato animal se siguen presentando a plena luz del día, hay quienes rescatan con lo poco que tienen, sin apoyo institucional y con recursos personales. Michi Landia no nació como refugio: Nació como respuesta a la indiferencia.

Jéssica Quezada Hernández, fundadora del refugio casero Michi Landia, decidió actuar, luego de observar que hay mucha población felina en situación de calle y casi todos con algún tipo de maltrato.

Todo comenzó con tres gatitos gravemente heridos que llegaron a la casa de su abuela. Jéssica pidió ayuda a algunas asociaciones y rescatistas, pero no hubo respuesta.

“Esto empezó hace un año, por Bony y otros dos gatitos que habían llegado a la casa de mi abuela, una situación difícil, con heridas, otro con un problema en su cabecita”, indica.

“No recibí nada de apoyo, pasa el tiempo, los gatitos van empeorando, pues dije, voy a hacer una página”, apunta.

Así fue como decidió abrir la página Michi Landia, a fin de poder transparentar la ayuda dada a los gatitos en situación de calle y de maltrato.

“Porque me salía a la Macro a vender calcomanías, panecitos y me preguntaban ¿en serio los vas a ayudar?, para que vieran que sí, hicimos la página”, añade.

Entonces llegó Flaca, una gatita que se encontraba en calle y con un clima congelante y así empezaron a llegar más gatos que los recibía en su casa como albergue temporal, los curaba y buscaba familias para su adopción.

“Dije se van a quedar aquí y vemos poco a poco, como los sacamos adelante”, indica.

Señala que el caso de Bony fue muy difícil y aunque tristemente otro gato que también había rescatado no resistió el tratamiento médico, Bony no se rindió y salió adelante.

En Michi Landia empezó a documentar cada caso y demostrar que el sufrimiento no era una exageración ni una estafa, sino una realidad cotidiana.

En sólo un año, Michi Landia ha ayudado entre 15 y 20 gatos, todos provenientes de la calle y en condiciones críticas.

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Un hogar convertido en refugio por necesidad

Jéssica no planeó ser rescatista. Pero cuando el abandono se vuelve cotidiano, mirar a otro lado deja de ser opción. Así que decidió adaptar su casa e involucrar a sus hijos y a su esposo en su labor.

Destaca feliz y orgullosa que su esposo Eduardo Rojo, construyó una jaula especial para darles espacio y seguridad. No fue un lujo: Fue una urgencia, ya que cada metro habilitado es una respuesta a un problema que sigue creciendo.

Agresores “invisibles”

Jéssica lamenta que el maltrato animal no es un caso aislado. Es constante y en lo que tiene que ver con gatos, muchas veces no se puede documentar quien les hace daño.

“Vemos gatos cojeando, golpeados, lastimados. Los perros de la colonia no son agresivos con ellos. Alguien les hace daño”, denuncia Jéssica.

No hay denuncias formales, no hay responsables, sólo animales heridos que aparecen y personas que intentan salvarlos.

El caso de Don Gato lo confirma. Fue rescatado tras un reporte ciudadano y atendido de inmediato. Hubo apoyo comunitario, pero no fue suficiente. Murió debido a las condiciones en las que llegó.

Ese mismo viernes, Jéssica precisa que otro gato fue rescatado y sigue con vida. También una gatita con infección grave. Ambos dependen, como muchos otros, de donaciones y esfuerzo voluntario.

Rehabilitar lo que la calle rompió

El abandono no sólo deja heridas físicas. Muchos gatos llegan sin haber conocido contacto humano y por ello, en Michi Landia buscan rehabilitarlos, para que puedan posteriormente ser parte de algún hogar al ser dados en adopción.

“Tenemos que rehabilitarlos, quitarles el miedo”, explica Jéssica. Con tiempo y paciencia, algunos logran confiar.

Un gato blanco rescatado recientemente, cien por ciento feral, comenzó a aceptar caricias tras sólo dos días.

Sostener el rescate desde lo doméstico

Jéssica es ama de casa y cuidadora de su suegra, por lo que el rescate ocurre entre responsabilidades domésticas, cuidados familiares y noches sin descanso.

Sus hijos participan activamente. Alimentan, limpian, acompañan. 

“Esto ya es una familia”, dice.

La esterilización es una prioridad, aunque no siempre hay recursos, pero enfatiza que el prevenir nacimientos es una forma de enfrentar un problema que nadie está conteniendo.

Un refugio autosustentable

La visión de Michi Landia es clara: Convertirse en un refugio autosustentable que permita responder de inmediato a emergencias sin depender de la buena voluntad momentánea.

“No quiero que sea sólo un refugio. Quiero que los represente a ellos y que nunca les falte atención”, afirma Jéssica.

Para sostenerse, organizan rifas, ventas y actividades. Reciben donaciones desde su espacio en la colonia Esfuerzo Nacional, avenida Constitución número 200, y a través de Facebook como Michi Landia .

MEFC

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